Saturday, 14 February 2015

Lectura ligera/ Something to read

Desde que empecé este blog en verano, mi actividad ha pasado de un extremo a otro sin ninguna progresión y el número de posts que subía ha caído en picado, hasta tal punto que soy incapaz de ni tan siquiera publicar una vez al mes. Llamadlo falta de inspiración o procrastinación. Bonito palabro. En fin, a lo que iba. Después de tanto tiempo en estado de hibernación neuronal, he decidido pasarme a saludar. No esperéis nada profundo ni ingenioso. Simplemente voy a ser yo escribiendo lo que se me pase por la cabeza. 

Me gustaría anunciar con orgullo que, después de tanto tiempo, he retomado el hábito de leer (no sé cuánto me durará, la verdad). Después de darle una (dudosa) oportunidad a "No te lo vas a creer" (Can You Keep a Secret?) de Sophie Kinsella y quedar gratamente sorprendida, he decidido continuar con su "La reina de la casa" (The Undomestic Goddess), y aunque no me está gustando tanto como el anterior, lo recomiendo para cuando sólo quieres una lectura ligera.

Since I started this personal blog last summer, my activity has decreased so much that I am not  able to upload anything, even once a month. Shameful, I know. Call it procrastination. However, after such a long time I've decided to come to say hi. Don't expect anything too grandiloquent. Today it'll be just me and whatever comes to my mind, which is not at its best lately.
After months during which I haven't been willing to read anything except for university notes, I'm proud to inform you all that I have been reading just for pleasure for the last week. Having been left greatly surprised after reading Sophie Kinsella's "Can You Keep a Secret?" (No te lo vas a creer), I decided to continue with her "The Undomestic Goddess" (La reina de la casa). I'm not enjoying it as much as the previous one, but it is still worth my (and your) time.

Sophie Kinsella es una escritora londinense que se dedica a la tan denominada "literatura barata". Debo aclarar que aun describiéndola así, mi intención no es menospreciarla, ni mucho menos. De hecho, se trata precisamente de todo lo contrario. Si lo que queréis es pasar un rato agradable con una lectura entretenida, cargada de ironía y humor, Kinsella es vuestra autora. 

Sophie Kinsella is a Londoner who makes a living thanks to the so-called "cheap literature" genre. By such a denominative I don't intend to look down on her work. In fact, it's the complete opposite. If you're looking for a good supply of humour and irony, this is the author to read.

Como soy una persona preocupada por la economía nacional, empezando por la propia, me alegra comunicar que todos se pueden descargar muy fácilmente. Si vuestro nivel de inglés es medianamente decente, podéis atreveros a leerlos en inglés, porque son bastante facilitos.
Las protagonistas son dos mujeres fuertes e independientes que tienen alta tendencia a meterse en líos. Si os animáis a echarles un vistazo, ya me diréis que os parecen.

All her books are freely downloadable, if money is a worry. If you're feeling a little adventurous, you could even try and read them in Spanish (for those non-natives, of course); the language used is quite simple to understand. The main characters are strong, independent women with a high tendency towards disaster (even chaos, I'd dare say). Let me know your thoughts if you give them a chance!
                                                          


That's me for the time being. Hopefully, it won't take me this long to be back again.
Hugs,
Aby xx

Y aquí es donde me despido (por el momento). Espero no tardar mucho en asomar la cabeza de nuevo.
Besines,
Aby xx


Monday, 24 November 2014

No quiero ser mami: Me sociosuicido públicamente.

Aviso: El texto desarrollado abajo es simplemente una opinión personal y en la que no pretendo insultar a nadie. Cada cual tiene su propia visión sobre este tema y yo las respeto todas, por lo que mi intención no es ni mucho menos la de insultar o hacer de menos, sino sólo opinar. Allá vamos.

"No son lo mío". Esto es lo que me he limitado a contestar últimamente al ser abordada con preguntas sobre mis futuras expectativas en cuanto a la maternidad. La gente, acostumbrada a respuestas llenas de entusiasmo y anhelos con barriguitas y bibes de por medio, se queda algo parada ante mi abierto deseo de no reproducirme. "Dios mío, ¿cómo puede ser posible?", deben de preguntarse. Las reacciones, a mi pesar, no son nada variadas, y la frecuente repetición de las mismas está empezando a convertir el tema en algo predecible y, por lo tanto, terriblemente aburrido. La primera pregunta que suelo recibir es la de esperar, "¿No te gustan los niños?", como si no existieran mil millones de razones más en el mundo por las que no querer niños. Como casi todas las cosas en la vida,  nada es blanco o negro, y el tema que me atañe ahora mismo no es menos excepción. No siempre hay una relación directa entre el gusto por los infantes y el hecho de tenerlos. De igual manera que hay gente que ha tenido hijos aún sin tener especial devoción por los niños, también existe gente como yo a la que le gustan pero que no siente que sean algo que necesiten. Llamadme rara.

¿Por qué tendría alguien hijos si no le gustan los nenes? "Alguno habrá que tener." Esa es la contestación que he recibido mil y una veces de variadas personas. Alguno habrá que tener. Pura convención social. La sociedad espera algo de nosotros, y sentimos que se lo debemos dar. En algunos caso las expectativas sociales pueden incluir algo tan simple (aunque algo doloroso) como la depilación femenina, que la mayoría asumimos. La diferencia, sin embargo, es que si echas de menos los pelillos de las axilas, simplemente los dejas crecer. Pero, ¿y un niño? ¿Qué haces si la maternidad no es lo que esperabas? ¿Lo devuelves? No, un niño es para toda vida, incluso cuando el niño ya no es un niño.

Yo, al igual que muchos, soy consciente de la etiqueta de útero con patas que se le viene colocando al sexo femenino desde tiempos inmemoriales. Por otro lado, la consecución aparentemente lógica de noviazgo-matrimonio-hijos es una estructura firmemente fijada en la sociedad, aunque en ciertos grupos sociales con más arraigo que en otros. Juntar estas dos premisas es explosivo, y el hecho de que cualquier individuo (femenino) se atreva a ir contra corriente se toma como un desafío al sistema que rompe todos los esquemas. En favor de todas aquellas, pues, que nos vemos en esta situación, voy a intentar disipar ciertas dudas en cuanto a esta postura que espero que ayuden a normalizar la situación.

 -¿Por qué no quieres tenerlos?
Bueno, a esto podría contestar simplemente con: ¿Y por qué quieres tenerlos tú? Es curioso que nunca se pregunte esto a las mujeres que quieren hijos. Pero dando una respuesta algo más concreta diré que no quiero, y muchas otras tampoco quieren, simplemente porque no. Independientemente de si te gustan los niños o no, un niño es una responsabilidad muy grande. Al igual que otros papeles que se eligen en la vida, la maternidad es una opción, no una obligación. Al igual que desde niña siento una especial devoción y vocación por la enseñanza, sé desde hace años, porque me conozco mejor que nadie (creedme), que ser madre no es algo que anhele porque hay muchas cosas más que se me presentan más atractivas, como simplemente el tener tiempo para dedicarlo a mí y mis intereses. Dicho así, podría sonar como una egocéntrica egoísta, que es lo de que se me ha acusado en alguna ocasión. Sin embargo, considero mi posición altamente responsable cuando la comparo con gente que no debería haber tenido hijos (sí, todos conocemos a alguno), y los tienen desatendidos e ignorados porque se ponen a ellos mismos por delante.
-¿Qué harás con tanto tiempo libre?
Pues a bote pronto, me temo que apenas se me ocurren 30 millones de cosas alternativas. De hecho, las mismas cosas que yo y miles de personas sin hijos hacemos a diario, y puedo asegurar que tiempo precisamente no nos sobra. No me pidas una lista.
-¿Quién te cuidará de mayor? Estarás sola.
Bueno, en primer lugar, si la intención de cualquiera a la hora de tener prole es la de tener un enfermero personal a la hora de la jubilación (que veremos a este paso si nos llega), creo que, aparte de ser egoísta, muchos están dando por hecho algunas cosas, como que sus hijos estarán dispuestos a hacer ese sacrificio por ellos, que sería lo ideal, pero no es el caso siempre. Yo es por avisaros con tiempo y que la hostia no os dé de sopetón. Espero que para cuando esté tan torpe y desvalida como para necesitar hasta que me limpien el culo, simplemente esté muerta. Punto. En caso contrario, hay gente muy maja de ayuda social que se puede ocupar de eso. Estoy cubierta, chicos.
En lo que concierne a la soledad, si lo que simplemente se busca es compañía perpetua, hay que tener en cuenta que el pájaro suele dejar el nido a cierta edad, por lo que nos vamos a quedar igual en ambos casos. Comprarse un perro funcionaría de manera similar en este caso.
-Cambiarás de opinión. Aún eres muy joven.
Teniendo en cuenta que es algo que cada día tengo más claro, dúdolo mucho. Pero como nunca se puede decir “de este agua no beberé”, me limitaré a decir que todo puede ser, pero que esto no es razón suficiente como para no respetar mi actual opinión.
- Pero la maternidad es lo que da sentido a la vida de una mujer.
Llamadme feminazi, pero cuando oigo esta frase me dan ganas de coger una catana y quedarme sola. Lo que da sentido a la vida de una mujer son muchas cosas, como un trabajo en el que sentirse realizada, comprarse ropa o comerse un bote de Nutella a cucharadas. Creo que soy algo más que un útero, al igual que un hombre es algo más que testículos. No reduzcamos nuestra existencia a la de animal de cría. Ahí lo dejo.
-No te gustan los niños.
Pues para la sorpresa de muchos sí que me gustan. De hecho podría pasar horas relatando cuantas tardes he pasado jugando con mi prima cuando tenía 5 años y nos disfrazábamos de hadas, nos pintábamos, y mientras que yo cantaba el “I’m a Barbie Girl” ella le bailaba la Macarena a mi abuela y a mi tía. Sin embargo, es necesario apuntar que no es lo mismo estar un ratito de vez en cuando con un niño, que por cierto, te chupan la energía de una manera maravillosa, a tenerlo 24 horas, 7 días a la semana (sé que las mamis y papis sabrán muy bien de qué hablo). Y también sé, que sería incapaz de llevar ese ritmo. De hecho, es que no quiero. Pero seguiré haciéndoles caras idiotas a los bebés por la calle porque son muy ricos. Podéis dejar que los niños se acerquen a mí, no temáis.
Podría seguir divagando con este tema eternamente, porque se me ocurren cientos de ideas que rebatir y a las que dar una respuesta personal, pero no os quiero aburrir. Sería interesante que compartierais vuestra opinión sobre el tema.
Saludos,
Abigail XX